La extracción de vapor de propano de un recipiente/tanque reduce la presión contenida. Esto causa que el líquido “hierva” en un intento de restaurar la presión por medio de la generación de vapor para reemplazar aquel vapor que fue extraído.
El “calor latente de vaporización” requerido es cedido por el líquido, lo que causa que la temperatura del líquido baje como resultado del calor consumido. El calor perdido a causa de la vaporización del líquido es reemplazado por el calor del aire que rodea el recipiente. Este calor es transferido del aire al líquido por medio de la superficie metálica del recipiente/tanque. El área del recipiente/tanque en contacto con el vapor no se considera porque el calor absorbido por el vapor es insignificante. La parte de la superficie del recipiente/tanque que está bañada en este líquido se llama “la superficie mojada”. Mientras más grande sea esta superficie mojada, es decir, mientras más líquido haya en el recipiente/ tanque, más grande será la capacidad de vaporización del sistema. Un recipiente más grande tendrá una superficie mojada más grande y por lo tanto tendrá una capacidad de vaporización mayor.
Si el líquido en el recipiente/tanque recibe el calor para la vaporización del aire exterior, mientras más alta sea la temperatura exterior, más alto será el índice de vaporización del sistema.
Las peores condiciones para la vaporización ocurren cuando el recipiente tiene poco líquido y la temperatura exterior es baja.
Teniendo en cuenta los principios delineados anteriormente, en lugares donde las temperaturas del ambiente son bajas es recomendable el uso de vaporizadores para complementar la gasificación del gas LP.
BIBLIOGRAFIA: MANUAL DE SERVICIO PARA EL INSTALADOR DE GAS LP. PRODUCTOS REGO.